Mostrando entradas con la etiqueta opinión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta opinión. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de mayo de 2009

¿Dónde nacer?


Últimamente he oido hablar mucho sobre este tema. Hay a quienes nos hace pensar que dar a luz en nuestra propia casa no es una alternativa descabellada, sino una posibilidad de traer un hijo al mundo de una forma más natural, íntima y cómoda. A mi, desde luego, me impactó la primera vez que lo vi...
¿Tú también piensas que la cama es el lugar más importante del mundo?

martes, 21 de abril de 2009

El sentido del conocimiento...

Habría que reflexionar sobre aspectos como la jornada escolar. Deberíamos llegar a ofrecer una propuesta distinta, que podría ser una jornada continuada que tuviera otras alternativas por la tarde. En cuanto a los contenidos, ahora lo central es la competitividad: son importantes para ser competitivo en inglés, en informática… Como lo demás no interesa, se está haciendo un barrido de la información más o menos integral, que debería ser muchísimo más completa. También creo que hoy en día no se hace militancia en nada: ocupamos el tiempo haciendo cosas, pero no hay “foros de debate”. Habría que conseguir lugares o momentos para poder reflexionar. Otra cuestión: la mayoría de los profesores va a clase, da lo que toca y se va. Es así de triste. Y luego están los problemas de disciplina, las presiones de las familias, los problemas con los compañeros, la falta de tiempo para todo…

domingo, 7 de diciembre de 2008

Time passes by

Hoy he despertado con una ilusión. Para mi la vida es una mezcla de ilusión y de risa, de dolor y de pena. Hoy me ha saludado, pero otras muchas veces no lo hace. El tiempo forma parte de ella; estos meses de atrás me hubiese gustado expresarle con palabras lo que sentía, pero lo buscaba y no lo encontraba… Por favor, ¡no dejemos que nos domine! Siempre resulta agradable echar la vista atrás y recordar, por un instante, el camino recorrido. A veces hay que contar hasta cien y volver a empezar, a veces la vida quita y también a veces da; y esta vez nos has dado. Tiempo, cuando tienes tiempo, hay que aprovecharlo, puede dar mucho de si, aunque a veces tengas la impresión de que no hay quien lo pare.
Sin saber porqué, cuando el día va llegando a su final me despierta la nostalgia de pensar si las cosas que se han ido vuelan con él; no sé... Por ahora, aprovechemos los días que nos quedan por delante, pues seguramente, sirvan para coger fuerzas, para desconectar de la rutina, o incluso, para ponerse al día con ciertas asignaturas que se nos ponen por montera.
¿Por qué se me pasa el tiempo tan rápido? Podemos caminar hasta la esquina y volver, o subir al piso de arriba y bajar. ¿Por qué no podemos, entonces, viajar al pasado o al futuro y regresar?
Sea lo que sea, sólo quiero caminar con él hacia adelante :)

domingo, 23 de noviembre de 2008

Otro despertar

Domingo por la mañana. Suena el despertador. Con gran convencimiento me asomo a la ventana. Ropa cómoda y adecuada y a cargar con la mochila.
Aquello es un lugar totalmente diferente a lo que últimamente me estoy acostumbrando. Avanzando a buen ritmo, sentía cómo la carretera sinuosa recogía la ternura de una tierra cambiante en su verde, su vegetación dispersa, abetos y pinares entre montes. Me gusta el campo, el espacio, el monte, la presencia de lo rural. Allí respiro alivio, frescura, silencio, cuidado… incluso, las voces lejanas de los cazadores, han conseguido transmitirme cierta energía. Por si fuera poco, el buen tiempo hacía a la pequeña senda todavía más chula, si cabe. Sin darme cuenta, ya estaba casi arriba. Una pequeña parada para comer algo y finalmente, ya sólo quedaba el suave descenso de vuelta.

Muchas veces pasamos por nuestra ciudad sin pensar en hacer turismo. Las prisas, las preocupaciones o simplemente el sentir como natural y cotidiano todo lo que nos rodea, hace que no fijemos nuestra atención en tantas cosas bellas como nos rodean.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Una ligera impresión

La impresión aquella de no pertenecernos ya puede ser que así también la sientas tú. Dudas tú, tal vez como yo también, por qué camino seguir… La impresión que tengo es que insistiré en lo que ha sido y es. Porque se que junto a ti he conocido días que fueron los mejores y el silencio puede hacer que surjan los rencores.
Mas tú eres como yo, y ahora es como que nada fue. No se la decisión que tomaré: la que tú no crees, la que yo querré, en la que insistiré, en lo que ha sido y es. Y es que, el silencio puede que nos impulse a más errores, a nuevas metas, a nuevas metas ya sin ti.

viernes, 24 de octubre de 2008

Un estímulo, no una rémora

Querida amiga: no sé por qué has elegido estos estudios. No sé si de verdad te interesa ser maestra o te ha arrastrado hasta aquí el viento del azar, la presión familiar, la corriente de la necesidad o, sencillamente, tu condición de mujer. Se ha dicho tantas veces que la enseñanza es una profesión de mujeres que muchas personas hasta se lo han creído. ¿Has sido tú una de ellas? ¿Lo han sido tus padres que, a la postre, han dicho: “la niña, a maestra”? Lo cierto es que estás matriculada en la carrera que conduce a una escuela, a un aula, a unos niños y a unas niñas que pronto (más pronto de lo que piensas, más tarde de lo que deseas) estarán en tus manos.
Cada vez me inquieta más la naturaleza compleja de esta profesión. La más importante, quizás. La más delicada de cuantas existen. La maestra trabaja con “materiales” de altísima delicadeza. Las concepciones, los sentimientos, las ilusiones, los valores, las expectativas, las ideas, las esperanzas de los niños y niñas. Otros profesionales trabajan con materiales más dóciles, menos complejos. Un arquitecto sabe que sus ladrillos obedecen leyes. Los niños y las niñas, no. Y menos en un grupo.
Dice Rubem Alves que “enseñar es un ejercicio de inmortalidad. De alguna forma estamos viviendo en aquellos cuyos ojos aprendieron a ver el mundo a través de la magia de nuestra palabra. Así, el profesor no muere nunca…” tu futura tarea tiene más obra moral que de ejercicio técnico. La cultura neoliberal, en la que la escuela se encuentra inmersa, no es muy propicia para llevar a cabo una tarea tan revolucionaria como la educación. La cultura neoliberal nos habla de individualismo, competitividad, de privatizaciones, de obsesión por la eficacia, de capitalismo, de impero por el mercado, de la primacía de las apariencias y de la imagen… Nosotros hablamos de solidaridad, de compasión, de esperanza, de igualdad, de libertad, de dignidad… Por eso la escuela ha de ser una institución contrahegemónica. No es fácil avanzar contra la corriente. Pero, ya te advierto: sólo a los peces muertos les arrastra la corriente.
No soy tan ingenuo como para pensar que toda la sociedad cambiará por la educación que se imparte en las escuelas. Pero también pienso que la lenta revolución de las conciencias y de las actitudes y de las estructuras se producirán a través de la educación. Por eso creo que a esta profesión deberían acudir las personas más responsables, las más inteligentes, las más comprometidas con la sociedad.
Sé que muchas de las cosas de las que nosotros hacemos en la Facultad te resultarán decepcionantes. Son contradictorias, no tienen que ver con nuestras explicaciones teóricas. Quizás lo más negativo sean nuestras formas de actuar, nuestra manera de ser.
La obsolescencia de los contenidos, la masificación en las aulas, la rutina de los métodos, la falta de imaginación y de creatividad en la organización, la descoordinación del currículo, la mala simbiosis entre teoría y práctica, el escaso dinamismo de la experiencia, la falta de innovaciones rigurosas, no resultan un buen camino para llegar lejos. Una formación rutinaria, masificada y excesivamente teórica resulta poco estimulante para llegar al ejercicio profesional. La esperanza, pues, no está en nosotros. Está en ti.
Me gustaría que tú fueses para nosotros un estímulo, no una rémora. Un aliciente, no un obstáculo. Una exigencia, no una invitación a la mediocridad y a la rutina. Para que así sea, necesitamos que quieras aprender más que aprobar, que te comprometas con la mejora de la formación, que participes en el gobierno, que nos exijas que entreguemos lo mejor de nosotros mismos, que nos ayudes a pensar, a convivir y a cumplir con las exigencias de una tarea tan comprometida.
Algunos maestros me dicen que llegan a las aulas jóvenes sin mucha capacidad de compromiso y de transformación. Sin muchas ganas de pelea. ¿Qué sucede? ¿Estamos poniendo el énfasis en la transmisión de conocimientos y no en el cultivo de personalidades críticas, creativas, inquietas y generosas? Ayúdanos tú a pensar. Y exígenos.
La absorción de los noveles por parte de la cultura escolar es un fenómeno inquietante. Yo espero y deseo que de nuestras aulas universitarias lleguen a las escuelas maestras jóvenes con ilusión por mejorar lo que se encuentran, que tengan un dinamismo y un coraje que no sea detenido por las primeras dificultades, que sepan luchar contra las trampas de la cultura neoliberal que nos invade. En definitiva: que sean auténticas maestras.
Querida amiga, que tu escuela, cuando pronto llegues a ella, pueda ser mejor porque tú eres la nueva maestra. Con tu esfuerzo por la formación, ya estás empezando a conseguirlo. Ánimo.

Miguel Ángel Santos Guerra